Keiichi

Tanaami

La infancia de Keiichi Tanaami estuvo marcada por el caos provocado por la Segunda Guerra Mundial. Sólo tenía nueve años durante el bombardeo de Tokio de 1945 y su familia se trasladó de su casa de Tokio a Meguro, un distrito residencial suburbano, desde donde observó más de cien ataques con bombas incendiarias sobre su ciudad natal. Las imágenes de los rugientes aviones estadounidenses, los reflectores, las bombas y las masas que huían quedaron profundamente grabadas en su memoria, convirtiéndose más tarde en su iconografía principal, una mezcla de sus pesadillas y sus recuerdos reales. Otras influencias de su infancia fueron los kamishibai -espectáculos infantiles de tarjetas ilustradas representados en las calles de un Tokio devastado por la guerra-, así como las obsesivas visitas diarias al cine de Tanaami, donde se sentía especialmente atraído por las populares películas de monstruos protagonizadas por glamurosas actrices, que también se convirtieron posteriormente en motivos de su obra. Dibujante de talento, Tanaami se graduó en diseño gráfico en la Universidad de Arte de Musashino en 1960. Rápidamente se forjó una carrera de éxito en el diseño y la publicidad, ilustrando las ediciones japonesas de las portadas de los discos de Jefferson Airplane y The Monkees, entre otros proyectos. Un encuentro con la escena neodada japonesa centrada en el estudio del artista Ushio Shinohara, así como con los dibujos animados de estilo manga, inspiró la incursión de Tanaami en el arte. Sus coloridos y superpoblados collages, animaciones y dibujos psicodélicos yuxtaponen con frecuencia imágenes bélicas con la cultura pop estadounidense y japonesa, transmitiendo el mensaje de paz subyacente.

El primer viaje de Keiichi Tanaami a Nueva York a finales de la década de los sesenta le permitió conocer la obra de Andy Warhol, cuyo enfoque interdisciplinar, en constante cambio entre el arte y la publicidad, se hizo eco del propio camino de Tanaami. Más tarde visitaría la Factory de Warhol, como primer director artístico de la edición japonesa de la revista Playboy. A partir de 1965, Tanaami comenzó a trabajar con el vídeo y la animación en colaboración con la Escuela de Animación Experimental de Yoji Kuri. Commercial War 1971 toma los emblemas asociados a la sociedad de consumo estadounidense -como la Coca-Cola- y los yuxtapone con el vocabulario visual propio de Tanaami. El efecto es una visión crítica, en forma de cómic, de la llegada y el impacto de la cultura de consumo estadounidense en las naciones extranjeras. Crayon Angel, de 1975, también comenta la invasión estadounidense de Japón, tanto en términos militares como culturales. El vídeo, que comienza con el sonido de sirenas y tambores sobre imágenes de aviones de combate y explosiones, combina fotografías en blanco y negro de familias y niños japoneses, a menudo vistas a través de barrotes negros que recuerdan a los fusuma japoneses (puertas correderas utilizadas para separar espacios dentro de una habitación), con personajes psicodélicos y superhéroes que aparecen sobre patrones japoneses tradicionales. La incongruencia de estas imágenes señala el difícil pasado de Japón, su creciente consumismo y la naturaleza omnipresente de la cultura pop mundial.

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